Fortalece tu conexión a la tierra y a tu cuerpo.
Explora creaciones auténticas hechas en México
Categorías
Disponibilidad
Precio
Talla en letras
Color
Filtros activos
FlorViva es una marca mexicana especializada en la creación de bolsas de piel genuina bordadas a mano, elaboradas por maestras artesanas de San Antonino Castillo Velasco, Oaxaca. Cada pieza combina la elegancia de la piel con la riqueza del bordado tradicional realizado con hilos de seda multicolor, dando vida a accesorios exclusivos que reflejan identidad, cultura y lujo artesanal. Nuestras bolsas están diseñadas para mujeres que valoran la autenticidad, la calidad y el arte hecho a mano, convirtiéndose en piezas únicas que trascienden las tendencias y celebran el legado textil de Oaxaca.
El libro de Enoc es uno de los apócrifos más apasionantes que nos ha legado la antigüedad.
Es una funda artesanal de 45 x 45 cm , bordada a mano con la técnica tradicional pata de gallo por mujeres otomíes de la colectiva ESMAS Bordadoras de Joyas Preciosas en San Nicolás, Tenango de Doria, Hidalgo. Su diseño presenta el motivo de pavorreal , acompañado de flores y elementos tradicionales, bordados en un solo color, que aportan frescura y elegancia a cualquier espacio. El bordado está aplicado en la parte frontal, convirtiendo cada funda en una pieza única y significativa de la tradición textil otomí.
De acuerdo con la leyenda local, el Jinete sin Cabeza aparece en forma de espíritu para tomar la cabeza de los vivos.
collar Estrella de Talavera en Chapa de oro con piedras Naturales y cristalería
Una de las obras consideradas como de las más enigmáticas y confusas dentro de la literatura esotérica son las conocidas -Clavículas de salomón-
Estos hermosos individuales circulares se elaboran de manera artesanal en Tzicatlacoyan, Puebla, utilizando técnicas de tejido de palma anudado. Este producto es ideal para decorar tu mesa, además viene con su propio contenedor para decorar tu hogar. Cada pieza está elaborada con maestría por 5 mujeres nahuas de la ESMAS Tzicatlacoyan.
Treinta segundos bastaron para cambiarlo todo. Treinta segundos de furia, de descontrol, de un impulso que apagó una vida y sepultó otras los muros de una prisión.